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¿Por qué la copa menstrual ayuda al medio ambiente?

¿Por qué la copa menstrual ayuda al medio ambiente?

Por: Diana Soria

La mayoría de nosotras comenzamos  a menstruar desde muy pequeñas y así nos acostumbramos a utilizar toallas y tampones de forma convencional para nuestro periodo, desde ese momento y posiblemente hasta  la actualidad. 

Durante el siglo XX  la vida comenzaba a ser más rápida y no tardaron en  popularizarse materiales y productos  de calidad desechable  para facilitar la vida de todas las personas y evitar contratiempos. Así es como los tampones y toallas sanitarias se convirtieron en la opción por excelencia para que las mujeres manejaran su menstruación, sin embargo, hasta la fecha casi no han cambiado su estructura y composición, ya que muchos contienen plástico en su diseño.

Y es que, desde el primer momento de su creación, estos productos tienen un gran impacto en el ecosistema debido a grandes factores como la producción de materiales para su fabricación, como lo son el algodón, plásticos y pegamentos, su naturaleza desechable y no  biodegradable, junto con la cantidad de uso de una sola persona, de forma constante y a lo largo de su vida.

La producción de materiales para la fabricación de toallas y tampones

  • El algodón

Son varios los componentes requeridos para la manufactura de los productos sanitarios, en este caso tomaremos en cuenta los tres más básicos: algodón, plástico y pegamento.

El algodón compone un gran porcentaje de lo que están hechos la mayoría de los productos sanitarios debido a que, por naturaleza, es muy amigable con la piel. Sin embargo, es considerado uno de los cultivos más contaminantes y demandantes de agua en el mundo.

Abonos nitrogenados, herbicidas, fungicidas, insecticidas, desinfectantes, fitoreguladores, defoliantes, blanqueadores, colorantes y hasta metales pesados forman parte del cóctel de sustancias químicas nocivas que se emplean para su producción, los cuales dañan gravemente la la fertilidad de la tierra y contaminan las fuentes de aguas subterráneas y superficiales. 

Al momento de su elaboración, se emiten gran cantidad de gases tóxicos responsables de provocar el efecto invernadero, dañando la capa de ozono y estimulando el cambio climático; además de persistir en el ambiente y causar afecciones al sistema inmunológico de animales y humanos.

  • Plásticos y pegamentos

 Desde el momento en el que compras un paquete de toallas o tampones te encuentras con la bolsita de plástico que lo envuelve, la bolsita de plástico que envuelve a cada toallita o tampón, el  plástico del que está compuesta la toallita o en el caso del tampón su aplicador, y finalmente el adhesivo utilizado para colocarla.

Estos materiales 100% sintéticos comúnmente son polietileno y polipropileno, los cuales requieren petróleo, gas natural y grandes cantidades de agua  para su producción; son altamente tóxicos para el medio ambiente y tardan muchos años en degradarse.

Consumo desechable y constante

Por su naturaleza desechable, estos productos solo se utilizan un par de horas y luego son tirados a la basura, donde desde este momento, les toma entre 500 y 800  años en descomponerse. En este largo proceso se convierten en microplásticos que alteran la fertilidad de la tierra y afectan a miles de especies acuáticas que los consumen al volverse parte de su entorno para luego  morir intoxicados.

Haciendo cuentas rápidamente, se tiene registrado que alrededor de las 13,000 toneladas de basura que se generan al día en la Ciudad de México,  8, 600 son de desechos sanitarios (donde obviamente se incluyen toallas, tampones o pañales). ¡Imagina la cantidad de plástico de un solo uso generada desde tu  primera menstruación hasta la última!

Pero considerando lo anterior, ¿qué hace a la copa menstrual la mejor aliada para el medio ambiente?

Las copas menstruales están hechas de silicona, caucho o látex de grado médico, y aunque se requiere agua para su mantenimiento, no contienen ningún químico nocivo para la salud. 

En comparación con las toallas y tampones, las copas menstruales en general son ecológicas, no sólo por el material del que están hechas, sino también porque no generan desechos, son reutilizables durante su periodo de  vida, y reciclables en el caso de ser de materiales como el TPE.

Como tip, te aconsejamos que tu copa tenga un registro oficial de salubridad al momento que la compres. Nuestra copita es la primera hecha en México con registro COFEPRIS. 

Pueden llegar a durar hasta una década, lo que ayuda a reducir exponencialmente la cantidad de basura y desechos sanitarios que una sola mujer puede generar al año. Y por el contrario, algunos creen que la sangre menstrual puede aportar muchos nutrientes para el suelo y las plantas. 

Además de querer ayudar al medio ambiente, ¿Por qué decidí cambiarme a la copa menstrual?

Decidí escoger la copa por su naturaleza hipoalergénica, porque evita el riesgo de síndrome de choque tóxico y porque, al final del día me ayuda a estar más en contacto con una parte de mi cuerpo que no conocía.

Cada vez que la retiro y puedo observar mi sangre y saber que al desecharla no voy a dañar ni a las plantitas de mi jardín, doy un respiro y pienso en la  gran cantidad de desechos que evito generar; sumado a esto la cantidad de dinero que  ahorro al evitar comprar productos desechables (o sea dinero tirado a la basura,  ¡literal!).

Y tú, ¿Qué estás esperando para cambiarte a la  copa menstrual y comenzar a disminuir tu huella ambiental? Empieza por pequeños cambios que hacen una gran diferencia.

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